Villaverde y Aguas Santas

Origen histórico

Villaverde y su Patrona

La historia de la Virgen de Aguas Santas y la de Villaverde del Río corren parejas. Patrona y pueblo aparecen unidos desde los primeros testimonios históricos.

No se tiene constancia cierta de la existencia de Villaverde hasta después de la conquista del Reino de Sevilla por Fernando III el Santo. En 1285, un documento entrega la villa al cabildo de la catedral de Sevilla; en fechas cercanas se data también la Imagen de la Virgen de Aguas Santas.

Años más tarde, Villaverde pasó a ser propiedad del arzobispo, hecho que marcaría la historia de su Patrona y su vinculación con la ciudad de Sevilla.

1337

Primer testimonio escrito

El primer testimonio escrito que deja entrever la existencia de la Virgen y su ermita es un pergamino conservado en el archivo de la catedral de Sevilla.

Fechado en 1337, en él se menciona un molino harinero situado cerca de las eras del lugar, en el camino de la Fuente Santa.

1594

La llegada de los franciscanos

Durante siglos, la ermita y la Imagen fueron atendidas por sacerdotes nombrados por el prior de las ermitas.

En 1594, por acuerdo entre el cardenal Rodrigo de Castro y el ministro provincial franciscano fray Juan del Hierro, la Imagen de la Virgen de Aguas Santas y su ermita fueron entregadas a la orden franciscana.

Para ello, la comunidad del cercano convento de San Francisco del Monte, situada también en término de Villaverde, se trasladó a la ermita bajo la dirección de su guardián, fray Juan Jurado.

1603-1612

El nuevo convento

La ermita sirvió provisionalmente como convento hasta que, en 1603, comenzó la construcción del edificio definitivo en lo alto de la loma inmediata.

La Imagen de la Virgen fue trasladada solemnemente al nuevo convento el día de Pentecostés de 1612.

Ese mismo año, Juan Vicentelo de Leca, primer conde de Cantillana, firmó unas escrituras con los franciscanos, convirtiéndose él y sus sucesores en patronos del convento.

1652

La iglesia definitiva

Tras el traslado de la Imagen al convento, durante cuarenta años sirvió como iglesia lo que más tarde sería la sacristía. Allí se instalaron tres altares, situando en el central a la Patrona de Villaverde.

El día de la Natividad de 1652 se bendijo la iglesia definitiva. Después de trasladar la Virgen al altar mayor, la cofradía de Villaverde celebró en ella la primera misa, precisamente en el día de su fiesta.

1835-1836

La exclaustración y el traslado a la parroquia

El convento de Aguas Santas permaneció abierto hasta 1835, año en que las órdenes religiosas fueron exclaustradas y sus bienes desamortizados.

A pesar de ello, la iglesia siguió abierta. El domingo 31 de enero de 1836, con autorización del arzobispado de Sevilla, la Imagen de la Virgen de Aguas Santas fue trasladada a la Iglesia Parroquial de Villaverde del Río.

Desde entonces tiene altar propio en la parroquia, que solo deja para presidir el altar mayor durante los días de su novena y para salir en procesión el día de la Natividad o en alguna ocasión especial.

1907

La copia para la ermita

En 1907, el artista local Antonio Torres Sarmiento realizó una copia de la Virgen para ser venerada en la ermita del convento.

Esta imagen ha sido restaurada en diversas ocasiones y mantiene viva la presencia devocional de la Virgen en el antiguo lugar franciscano.

2004

Regreso al lugar histórico

Desde su traslado a la parroquia en 1836, la Imagen de la Virgen de Aguas Santas ha vuelto en varias ocasiones al lugar donde permaneció durante siglos.

La última vez fue en octubre de 2004, dentro de los actos organizados por la Hermandad con motivo del XXV aniversario de su Coronación Canónica.