Imagen antigua del río Guadalquivir con gran caudal a su paso por Villaverde del Río

Milagros

Lugar sagrado

El lugar elegido por la Virgen

La Virgen de Aguas Santas dejó claro desde el primer momento que era en el lugar de su Aparición donde quería permanecer. Aquel fue, según la tradición, el sitio elegido por Ella para ser venerada.

La Ermita del Convento, junto a la Fuente de Aguas Santas, ha sido durante siglos un lugar privilegiado de encuentro con la Madre de Dios. Villaverde fue distinguido por la Virgen, y sus vecinos siempre han reconocido como sagrado el lugar de su Aparición.

A lo largo de su historia se tiene constancia de numerosos favores concedidos por mediación de la Imagen y del agua de la fuente. Los guardianes del convento dejaron por escrito un total de 68 milagros ocurridos entre los siglos XV y XVIII, además de otros favores conocidos posteriormente.

18 de febrero de 1963

La riada del Guadalquivir

Uno de los favores colectivos más recordados por Villaverde ocurrió durante la gran riada de 1963. La crecida y la fuerza del Guadalquivir rompieron el muro que tradicionalmente protegía al pueblo por la llamada Cañada de la Molineta.

El pueblo quedó inundado y las zonas más bajas, como Los Remedios, la Heza, el Castillo o el Lejío, quedaron bajo las aguas. En la madrugada siguiente, cuando el agua estaba a punto de entrar en la iglesia, situada en la parte más alta del pueblo, el párroco Juan Barrios Olier sacó al porche la Imagen de Nuestra Señora de Aguas Santas.

Los vecinos acudieron a la plaza o rezaron desde sus casas. Todos pedían a la Virgen que terminara aquella pesadilla. En aquel momento, según recuerda la tradición local, el agua dejó de subir y en pocas horas el pueblo quedó seco.

Más allá de Villaverde

Favores concedidos a otros pueblos

Los favores atribuidos a la Virgen no se limitan a Villaverde. En los relatos de milagros aparecen personas procedentes de Cantillana, Brenes, Alcalá del Río, Sevilla y otros lugares más lejanos, como Extremadura, Galicia o incluso América.

Esta extensión de la devoción muestra cómo la Virgen de Aguas Santas fue conocida y venerada mucho más allá del lugar de su Aparición.

Devoción extendida

La advocación de Aguas Santas

La fama de la Virgen contribuyó a extender su devoción por otros lugares del antiguo arzobispado. En Ardales, Málaga, que durante siglos perteneció a la archidiócesis de Sevilla, se venera como Patrona a la Virgen de Villaverde, título posiblemente relacionado con Nuestra Señora de Aguas Santas.

Los franciscanos llevaron también la advocación de Aguas Santas a otras tierras, como Extremadura, donde se venera en Jerez de los Caballeros y Salvaleón, y a América, especialmente a Perú y Ecuador.

Testimonios actuales

La gratitud de los devotos

Aún hoy son muchas las personas que acuden a la ermita, a la parroquia o a la hermandad para dejar una ofrenda, muchas veces anónima, en agradecimiento por un favor recibido.

La gente sencilla se acerca a Ella con confianza, segura de ser recibida y escuchada.
La Virgen viajera

Una Imagen unida a Sevilla

La Virgen de Aguas Santas ha sido, a lo largo de su historia, una Virgen viajera. A ello contribuyeron dos circunstancias: el origen sevillano que le atribuye la leyenda y la pertenencia de Villaverde a la Iglesia de Sevilla desde la conquista cristiana.

El arzobispo y el cabildo de la catedral se sentían vinculados a la Imagen. Sin embargo, para no contradecir el deseo expresado en su Aparición, cada traslado a Sevilla debía realizarse mediante acuerdo escrito, fijando el tiempo de permanencia en la ciudad.

Cuenta uno de los milagros que, en una ocasión en la que intentaron quedarse con la Imagen, la Virgen volvió misteriosamente a su ermita.

Rogativas

Traslados para pedir remedio

El motivo de los viajes a Sevilla era siempre pedir remedio ante alguna necesidad grave. Principalmente se trasladaba la Imagen con motivo de sequías, aunque también se solicitaba su presencia para combatir epidemias, muy frecuentes en siglos pasados.

Las peticiones podían venir del arzobispo, del cabildo catedralicio, de la cofradía sevillana de Aguas Santas o incluso del cabildo municipal de Sevilla.

Camino a Sevilla

El recorrido de la Virgen

Para viajar a Sevilla, la Virgen era colocada normalmente en unas sencillas andas llevadas por clérigos. En dos ocasiones documentadas no fue así: una vez, en el siglo XVI, fue llevada a caballo por la urgencia del traslado; y en 1595 fue llevada en una litera.

El recorrido partía de la ermita o del convento hacia Villaverde. Desde allí seguía por Siete Arroyos hasta Sevilla, pasando por Alcalá del Río, cruzando el Guadalquivir por la barca puente, atravesando La Rinconada y entrando en la ciudad por la antigua Calzada.

Su primera parada en Sevilla era el hospital de las Cinco Llagas. Después entraba por el arco de la Macarena y la calle San Luis hasta la iglesia de San Marcos. Más tarde se celebraban cultos en San Salvador y finalmente era trasladada solemnemente a la catedral.

Procesión y romería

Una multitud acompañaba a la Virgen

Aquellos traslados tenían un carácter entre procesión y romería. La Virgen iba y volvía bajo palio, acompañada por hermanos con hachas encendidas.

En cada término municipal la esperaba el clero con capa pluvial y cruz parroquial. Era tanta la gente que acompañaba a la Imagen que se pedían permisos para atravesar los pueblos y para que los asistentes pudieran descansar y refrescarse durante el camino.

También se preparaban barcos en Alcalá del Río para cruzar el Guadalquivir, ya que la barca puente no era suficiente para tanta multitud.

Siglos XVI y XVII

Visitas documentadas a Sevilla

La Hermandad conserva documentos de varias visitas de la Virgen a Sevilla durante el siglo XVI: 1566, 1571, 1580, 1589, 1595 y otra en fecha no precisada.

Con la llegada de los franciscanos se firmaron las escrituras de entrega de la Imagen. En ellas se establecía que, siempre que la ciudad de Sevilla pidiera la Imagen por falta de agua o para remedio de enfermedades, los religiosos debían entregarla.

Así ocurrió en 1595, 1605 y 1640. En estos traslados, unos diez religiosos del convento acompañaban a la Virgen.

Alcalá, Cantillana y Brenes

Visitas a otros pueblos

La Virgen de Aguas Santas también viajó expresamente a Alcalá del Río en varias ocasiones: en 1668 por una sequía y en 1800 y 1807 por epidemias.

Hay constancia de una visita a Cantillana en 1602, con motivo de una epidemia de peste, donde se le dedicó una novena de rogativas. También visitó Brenes en 1649, cuando la peste asolaba Sevilla. Según la tradición, el contagio no llegó al pueblo y cinco apestados fugitivos de Sevilla sanaron milagrosamente.

Villaverde

La presencia cercana de la Patrona

Los villaverderos no se conformaban con subir al convento o despedir a su Patrona en el cruce de caminos cada vez que viajaba. También deseaban sentir su presencia más cercana en el propio pueblo.

La Virgen vino a Villaverde durante la peste de 1649, y nadie se contagió de la epidemia. Fray Juan Álvarez recogió aquella intercesión como milagrosa.

También estuvo en Villaverde en 1680 con motivo de una sequía; en 1734 se le dedicó una novena de rogativas por falta de agua; y en 1800 otra por una epidemia de cólera. Antes de su traslado definitivo, volvió al pueblo en 1833 y 1834 por nuevas epidemias.

31 de enero de 1836

La Virgen se queda definitivamente en Villaverde

El 31 de enero de 1836, la Virgen de Aguas Santas vino definitivamente a quedarse en el pueblo.

En conmemoración del 150 aniversario de aquel traslado, la Imagen volvió a su ermita el 2 de junio de 1985, día de su romería y de la Misa del Convento. Con el mismo motivo realizó también dos salidas extraordinarias, recorriendo su antiguo itinerario por las calles de Villaverde.