La Imagen de la Virgen de Aguas Santas, aparecida milagrosamente en el término municipal de Villaverde del Río, es patrona de la localidad desde tiempo inmemorial y titular de su Muy Antigua Hermandad. Fue nombrada Alcaldesa Perpetua por el Ayuntamiento de la villa en 1960 y coronada canónicamente por Bula Pontificia en 1979.
Está considerada una de las primeras advocaciones marianas del antiguo Reino de Sevilla y fue una de las imágenes más preciadas de los conventos de la desaparecida provincia franciscana de Nuestra Señora de los Ángeles, de la que también era cotitular.
Su devoción y su historia están profundamente ligadas no solo al pueblo de Villaverde del Río, sino también a las localidades de su entorno, como Cantillana, Brenes y Alcalá del Río, así como a la ciudad de Sevilla. Actualmente recibe culto en su capilla propia de la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción.
La imagen representa a la Virgen María sentada sobre sitial, sosteniendo al Niño sobre su rodilla izquierda. El Niño aparece con el Libro de la Sabiduría en una mano y la otra en actitud de bendecir, mientras la Virgen lo sostiene con gesto sereno y solemne.
Por su pequeño tamaño, su antigüedad, su hechura y su conservación, Nuestra Señora de Aguas Santas es reconocida como una representación mariana de gran valor histórico, artístico y devocional.
Siglos XIII-XIV
Los estudios sitúan la realización de la imagen entre la segunda mitad del siglo XIII y la primera mitad del siglo XIV, dentro del gótico medio.
12 centímetros
Se trata de una escultura de tamaño excepcionalmente reducido, de unos 12 centímetros de altura, una de sus características más singulares.
Terracota policromada
La figura está realizada en terracota fina y tamizada, estofada y policromada, destacando por su delicadeza, conservación y valor artístico.
A lo largo de la historia, la imagen de Nuestra Señora de Aguas Santas ha sido venerada tanto por personas anónimas como por personajes ilustres, entre ellos obispos y reyes.
Entre sus fieles destacan San Isidoro, quien según la tradición mandó construir su ermita; los reyes San Fernando y Alfonso X “el Sabio”; el poeta Alonso Díaz, que escribió la historia de la imagen en 1611; y el franciscano Fray Juan Álvarez de Sepúlveda.
Ya en el siglo XX, numerosas personalidades se han postrado ante Nuestra Señora. Francisco Franco estuvo orando ante la Virgen de Aguas Santas durante su visita a Villaverde en 1963, y Sus Majestades los Reyes de España, Don Juan Carlos I y Doña Sofía, lo hicieron en 1976.
También el Cardenal José María Bueno Monreal fue un gran devoto de la Virgen, a la que coronó en 1979. Asimismo, destaca la devoción del Cardenal Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo, quien ha gozado del privilegio de realizar su traslado en varias ocasiones.
La Imagen de Nuestra Señora de Aguas Santas es reconocida por los expertos como una interesantísima representación de la Madre de Dios, tanto por su antigüedad e historia como por su reducido tamaño, su hechura y su conservación.
Se trata de una escultura de unos 12 centímetros de altura que representa a María sentada sobre sitial con plintillo, acompañada por su Hijo sobre la rodilla izquierda.
El Niño aparece con los símbolos del Pantocrátor: el Libro de la Sabiduría en su mano izquierda y la derecha en actitud de bendecir al modo templario o griego.
La Madre sujeta al Niño con la mano izquierda, como símbolo de unión corredentora, mientras que la postura de la derecha es la de sostener delicadamente con tres dedos el cetro, símbolo de realeza.
Este brazo, tanto por sus proporciones como por su modelado, es posterior, concretamente del siglo XVIII. Originalmente debió llevar en la mano un símbolo vegetal, como una flor o un fruto.
La figura está realizada en terracota fina y tamizada, estofada y policromada. La Madre viste túnica y manto, y le cubre la cabeza una toca ceñida por una corona mural a modo de aro bizantino.
El Hijo luce túnica, y ambos muestran calzado puntiagudo, según la moda de la época de su ejecución. Los diferentes estudiosos sitúan la fecha de realización de la imagen entre la segunda mitad del siglo XIII y la primera mitad del siglo XIV, dentro del gótico medio.
La imagen ha sido estudiada por prestigiosos profesores de Bellas Artes, Historia del Arte y restauradores, que han destacado su valor histórico, artístico y devocional.
Manuel Jesús Chiappi, que restauró la Imagen en 1990, encontró en el reverso de la misma un sello estampillado que reproduce el contorno de un vaso lamparario, similar a los que aparecen en las ilustraciones de las Cantigas de Santa María.
A partir de este hallazgo, Chiappi data la Virgen en tiempos del reinado de Alfonso X el Sabio. Además, relaciona este dato con la tradición al plantear la hipótesis de que la madera existente en el interior de la Imagen pudiera ser una reliquia de otra imagen anterior que se destruyera.
Otros restauradores y profesores de Bellas Artes han estudiado también la Imagen, como Peláez del Espino, quien llegó a identificarla como una imagen destinada a colocarse sobre un espigón en la silla de un caballo durante campañas militares, debido a un orificio que presenta el trozo de madera del interior.
La Virgen de Aguas Santas se presenta al culto, al menos desde el siglo XVI, como imagen de vestir, aunque la forma y el estilo de hacerlo han variado a lo largo de los años.
Es precisamente la pequeñez y sencillez de la Imagen de la Virgen de Aguas Santas lo que hace que se cuele más rápidamente en el corazón de todo aquel que se postra ante ella.
